Háblanos de tu papel como editora de Género y Diversidad de la agencia de noticias Télam. Fuiste nombrada a principios del año pasado, de 2020.

Tres semanas antes de la pandemia, del inicio del confinamiento (risas). Ha sido también un proceso muy interesante porque me nombraron el 27 de febrero y nosotros en Argentina, el 20 de marzo, comenzamos con el confinamiento total. Con el confinamiento hablamos con otras compañeras editoras o jefas de género de distintos lugares del país y de otros países, porque no somos tantas, y cada una de nosotras lo estamos construyendo de acuerdo a nuestras realidades y al medio al que pertenecemos. Tenemos un montón de coincidencias. La mayoría son coincidencias, aunque tengamos diversas maneras de ejercer este cargo, adecuándolo a la realidad del medio.

En mi caso creo mucho en las construcciones colectivas. Creo además que es la única agencia de noticias que tiene una editora de género. La agencia de noticias tiene una estructura muy particular, tiene lo que son las noticias escritas, con muchas secciones y tiene la parte de radio, la parte audiovisual, las redes sociales, la pagina web… Todo eso hay que mirarlo. Es imposible hacerlo sola. Es imposible pensar sola. Así que, bueno, yo invité a representantes de distintas secciones de la agencia. Que cada sección eligiera una o dos representantes. Están invitados también los varones, pero todavía no tenemos ninguno en el grupo de género. Trabajamos en grupo. Tenemos un grupo de WhatsApp que es lo que nos ha ayudado en esta pandemia, y desde allí miramos las distintas coberturas y pensamos notas y pensamos fuentes.

“Yo lo vivo como un logro del periodismo feminista de mi país y de todas mis compañeras…”

Estamos haciendo un trabajo muy interesante con fotografías. Me gusta particularmente porque vivimos en un mundo de imágenes y el tema del fotoperiodismo con perspectiva de género feminista no es algo que esté tan trabajado. Sí la fotografía publicitaria, sí la fotografía artística, pero no la periodística. Así que estamos haciendo un trabajo muy interesante también con la editora de fotos que es parte del grupo. La única editora mujer de fotos que tenemos en la agencia.

Este grupo es en sí es un grupo de capacitación, donde nos capacitamos todas. Porque si bien tenemos como un abc para algunos temas, hay otras cosas que las vamos pensando, que las vamos reflexionando y estudiando, hasta tomar decisiones de cómo abordar determinadas temáticas.

Me parece que es un momento muy lindo para mí en lo personal, aunque yo lo vivo también como un logro del periodismo feminista de mi país y del de todas mis compañeras de las redes de los distintos países. Creo que llegué a este lugar gracias a todo ese bagaje de conocimiento colectivo, más allá de mi perfil personal. Entonces lo cuido, lo disfruto, lo trabajo mucho.

¿Cómo definirías la función de una editora de Género y Diversidad?

El trabajo de la editora de género es precisamente que la perspectiva de género esté presente en todo el medio. Eso se logra de distintas maneras. Es imposible que yo como editora edite todos los materiales, los miles de materiales que salen al día de la agencia de noticias. Lo que hacemos es mirar que haya una perspectiva de género en las distintas secciones y en los distintos formatos que tiene la agencia. 

Es sugerir que haya un equilibrio de fuentes, de temáticas. Que haya miradas distintas sobre los temas, que la fotografía y el vídeo sea el adecuado. Que esa nota, que tuvimos mucho cuidado que tuviera perspectiva de género, también se vea en la página web y en las redes sociales, porque vivimos en un mundo en el que todos están buscando el hacer el linqueo a la página y a veces se utilizan palabras no adecuadas. Que haya un lenguaje inclusivo y no sexista, que son dos cosas importantes.

“Toda la variedad que somos y que nos enriquece como sociedad, tiene que estar en las coberturas de un medio de comunicación, con la lupa de género”

Y cuando digo que se llama editora de Género y Diversidades es porque está lo que las ciencias sociales llaman la interseccionalidad. Es el género, pero es el género teniendo en cuenta las distintas realidades, sobre todo en un medio público. Somos un país muy grande y tengo que ver las distintas realidades (Argentina cuenta con una población similar a la española, 47 millones de habitantes, pero con cinco veces más de territorio). Tengo que ver las realidades de las mujeres de pueblos originarios del norte o las mapuches del sur, de las migrantes, de la población afro, de la población afroargentina, de las personas mayores que han quedado tan patentes ahora en la pandemia, de la niñez y la adolescencia… O sea, toda la variedad que somos y que nos enriquece como sociedad, tiene que estar en las coberturas de un medio de comunicación con la lupa de género y, sobre todo, si es un medio público. Cambiar esa manera es reaprender a hacer periodismo.

Y algunas compañeras y compañeros de la agencia están muy entusiasmados con esto. Porque lo que estamos haciendo es un buen periodismo. Estamos haciendo un periodismo distinto. Estas tomando un tema y estás, no sé, invitando a una persona de un pueblo originario que opine de economía, por ejemplo, o, siguiendo con economía, hablar de como las medidas económicas que se adoptan en pandemia están impactando en las personas mayores, o en las personas del colectivo LGTBIQ+. Es decir, salimos de la agenda estándar que tienen los medios cuando incorporamos nuevas voces a secciones o temas que en general no están incorporados. Y además yo veo como sorprende, a mí también me pasa, de todas las personas que hay para opinar y no las tenemos presentes en los medios de comunicación. Cómo enriquece eso a nuestras notas que son a veces las más leídas, las que tienen más difusión.

Entrevista a Silvina Molina

Y en cuanto a la imagen, la fotografía y el vídeo ¿Cuáles son los mayores retos a los que os enfrentáis para hacer una buena información con perspectiva de género?

Bueno, ahí tenemos los mayores retos. Hace mucho tiempo, años te diría, que con el sindicato que nuclea a las y los fotoperiodistas en mi país, teníamos pendiente pensar esto de la fotoperiodística. Este año hicimos dos encuentros que fueron muy interesantes para empezar a construir todo esto, porque hay muy poco. Hay alguna cosa escrita en España, relacionada con los planos, sobre cuáles son los planos más inclusivos y como distribuir a las personas en la imagen. Pero, ¿cómo vamos a hacerlo? ¿Cómo vamos a hacer una fotografía periodística para hablar de violencia de género, para hablar de trata con fines explotación sexual, para hablar de abusos en la niñez? Pues entonces se piensa cada foto, se analiza, se elige.

¿Cómo vamos a hablar de los cuidados que han quedado tan patentes en la pandemia? Hablamos y hablamos hasta que un día le dije a la fotoperiodista: recorre tu edificio y sácales fotos a las mujeres . Y ahí estaban las fotos. No había que ir muy lejos. Y bueno, si voy a hacer una nota de cómo aumentaron los costos de la construcción, pongamos también a obreras y arquitectas en esas notas, por ejemplo. Esas son otras cosas que vamos pensando. Si vamos a hablar de futbol, en Argentina ya tenemos profesionalizado el fútbol femenino, tenemos árbitras de fútbol, pues pensemos también en cómo poner una foto de una arbitra de fútbol. Eso está ocurriendo. A veces es fácil y a veces menos, pero está ocurriendo.

Has tocado el tema del deporte, donde se da especialmente una gran asimetría en cuanto a la imagen de hombres y mujeres y donde la perspectiva de género brilla en muchas ocasiones por su ausencia.

Este año ha habido varias denuncias hacia futbolistas por violencia de género. En general esas eran notas que salían en la sección de sociedad. Los periodistas saben que sociedad es donde se saca todo. Entonces, ¡no!, hay que sacarla en deportes, porque es parte de lo que ocurre en el mundo del deporte. Ha sido todo un ejercicio para los compañeros entender cómo escribir notas sobre violencia de género. Digo para los compañeros porque debe haber 15 o 17 periodistas deportivos varones y una sola mujer. Hemos tenido muchas conversaciones.

Eso es otra cosa que ocurre siendo editora de género, por lo menos lo que me ocurre a mí y que me gusta mucho, y es que todas las personas de la Agencia saben que está habilitada la palabra, la pregunta, nada es una pavada. Me pueden preguntar todo. Si tienen alguna duda, yo estoy a disposición. Es bastante agotador, pero hay que hacerlo, y más en pandemia. Hablamos mucho de muchas coberturas. Incluso si la nota está publicada.

Sobre lo publicado contacto con el compañero y le digo: esto tendríamos que pensarlo de tal y tal manera, sólo estamos sacando la palabra, por ejemplo, del abogado del victimario y no de la víctima. Porque como el periodista deportivo, por ejemplo, tiene contacto permanente con los futbolistas y con sus representantes, es más fácil llegar al abogado de quien ha sido denunciado. Hay que empezar a trabajar en equipo y buscar otras fuentes. También tiene que estar la voz del abogado o abogada de la víctima. Es un proceso. Estamos en un proceso. Se cometen errores y aprendemos de ellos.