Termina 2021, un año con el que nos creíamos íbamos a volver a la normalidad (no a la nueva, a la de siempre) y que ha resultado un quiero y no puedo, y cuyo final está siendo muy del Día de los Santos Inocentes… Aún así y es inevitable echar la vista atrás, hacer balance de lo pasado, lo deseado, lo no logrado, las alegrías y las decepciones.

Entre tanto espesor, las lecturas disfrutadas son dignas de recordar y compartir (aviso que soy adicta a las novelas negras protagonizadas por mujeres -entendedme bien- que no sean las víctimas si no las que detienen al malo: policías, detectives y hasta periodistas). Ahí va mi recopilación de las que más me han gustado:

Dos autoras en especial he descubierto este año: Elisa Victoria y Susana Martín Gijón.

-Elisa Victoria es la escritora que recomiendo encarecidamente con Voz de vieja y El Evangelio, (leedlos en ese orden). Voz de vieja nos regala una escritura llena de ternura, te envuelve en un mundo infantil, inocente, inteligente, juguetón… una delicia. El Evangelio desvela la realidad de la educación infantil en un colegio de monjas, a través de la experiencia de una estudiante de prácticas.  

Susana Martín Gijón es sin duda en el panorama de la novela negra nacional un valor seguro, con la serie de la inspectora Camino Vargas “Progenie” y “Especie”, que pronto tiene continuación con “Planeta” de próxima publicación.

La chica salvaje de Delia Owens es mi última lectura y me ha encantado por cómo te acerca a la riqueza de la naturaleza de la vida en la marisma de Carolina del Norte en EEUU a través de la desolada vida de una niña abandonada, es la crónica de la misma resiliencia, con una dulzura en la escritura que nos ofrece un relato exquisito de una historia truculenta.

La brigada de Anne Capestan y Aviso de muerte de Sophie Henaff son dos joyas literarias con mucho humor negro, ambiente policíaco, muy parisino y divertido, personajes casi en la exclusión social que rebosan dignidad y encanto a raudales.

La hija extranjera de Najat El Hachmi es una joya que te da un bofetón de realidad sobre la vida de una chica barcelonesa de origen magrebí y su conflicto personal entre la vida que quiere llevar y su deseo por no defraudar a su madre. La realidad de tantas jóvenes que ignoramos.

– La madre de Frankenstein de Almudena Grandes, con la calidad literaria de siempre y escarbando en una realidad oculta, la de las mujeres ingresadas en psiquiátricos en la posguerra española, una crónica impresionante e imprescindible (qué pena más grande, todavía no me llego a creer que ya no esté con nosotros Almudena).

La buena suerte de Rosa Montero es una novela original con una trama en momentos disparatada, con una mirada muy escéptica y mucha crítica social.

Las lágrimas de Claire Jones de Berna González Harbour, como todas las de su autora es una novela negra con muchos toques periodísticos, que no defrauda.

Introducción a Teresa de Jesús y Los combatientes de Cristina Morales, son punto y aparte, como todo lo que escribe la que para mí es la mejor escritora española de la actualidad te deja noqueada. La crónica de la muy feminista Teresa de Jesús es un relato lleno de guiños inteligentes, muy sesudo, muy culto, muy divertido y muy imprescindible. Y Los combatientes me ha gustado porque trata de los avatares del grupo de teatro de la Universidad de Granada en la Facultad de Filosofía y Letras y hasta creo haber identificado a algún y alguna conocida.

– Tea Rooms de Luisa Carnés, sorprendente por su realismo y tan actual que podía haber sido escrita en la actualidad, narra el día a día de las trabajadoras de un salón de té en el Madrid de los años 30 , en plena preguerra civil, cuya vida gira en torno a: «Diez horas de trabajo, cansancio, tres pesetas», podía trasladarse perfectamente al 2021.

Mujeres que no perdonan de Camila Lackberg, desgarrada crónica de venganza sorórica de la reina de la novela negra nórdica, es como un homenaje venganza a todas las mujeres maltratadas y ninguneadas, de clara inspiración en Extraños en un tren de Patricia Highsmith

– Con el agua al cuello de Donna Leon, como siempre con Venecia como escenario y los protagonistas habituales el comisario Brunetti, y su culta familia en otra nueva historia de actualidad con el telón de fondo del drama medioambiental, la corrupción política y de decadencia de un escenario único, la laguna veneciana. Se queda corta, Donna Leon cada vez hace novelas más breves.

Crónicas de los Cazalet, cuatro novelas deliciosas para evadirte sin descartar la reflexión social, a través de las vidas de los miembros de una familia rica británica durante varias décadas desde los años 30, en las que las mujeres parecen nunca escribir su propia historia.

Las voces de Carol de Clara Peñalver me ha sorprendido y gustado, ha crecido como escritora y espero que pronto haya continuación con otro caso de la inspectora Carol Medina.

Y sí, algún autor he leído en 2021, no solo #leoautoras (aunque luego me he arrepentido por el tiempo desperdiciado, en fin), y me quedo con Rey Blanco que cierra la trilogía de Juan Gómez Jurado protagonizada por Antonia Scott y Jon Gutiérrez. Suspense del bueno con toques sórdidos…

Ah, y Carmen Mola 😉

Acerca de la autora

Luz Sánchez Gámez
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Periodista. Trabaja en Comunicación de la Universidad de Granada. Convencida de la necesidad de incorporar a la Comunicación la perspectiva de género.