Ayer recibí el Premio por la Libertad de Prensa periodista Constantino Ruiz Carnero concedido por la Asociación de Periodistas de Granada y aproveché para hablar de los problemas que atraviesa la libertad de prensa en la actualidad, que son muchos, y del papel de los medios de comunicación en el tratamiento de las violencias de género.

Son muchos los obstáculos que nos separan de la libertad de prensa. La desinformación y los bulos, trolls, perfiles falsos, los gestos y políticas comunicativas de propietarios de canales de comunicación como ahora Elon Musk en lo que antes era Twitter y ahora es X emulando saludos fascistas y lanzando mensajes que fomentan la violencia.

Uno muy importante es la precariedad laboral de muchísimos periodistas. No hay tiempo de hacer nuestro trabajo en condiciones.

Sabemos que la comunicación requiere de premura, que es muy ágil y rápida pero las reducciones de plantilla y las condiciones del trabajo, lo están haciendo casi imposible, ya no hablamos de la investigación en profundidad, es que los compañeros y compañeras de prensa diaria en muchos casos ni siquiera pueden asistir a ruedas de prensa, ni hacer preguntas. 

A veces no pueden salir de sus redacciones, si es que las tienen. La mayoría trabajamos desde casa, en chándal. Haciendo entrevistas por teléfono y pidiendo fotos. Lejos de esos espacios comunes donde los periodistas conviven, comparten, critican, son criticados y crecen, las redacciones. Y cada vez más lejos de donde pasan las cosas por la dificultad de acceso a la vivienda. 

Así que aprovecho para recordar que este oficio es un garante de la democracia, que nuestro trabajo debe ser plural e incisivo, debe suponer un cambio y deben darse las condiciones para que esto pase.

Celebrando el premio con mis compañeras Comunicadoras

Por otro lado, y ya que el premio ha sido concedido por una investigación sobre abusos sexuales, aprovecho también para señalar la necesidad de formación en género e igualdad en comunicación y la apuesta de las direcciones de los medios para tratar estos temas.

El periodismo es clave para acabar con la violencia de género en todas sus expresiones y hemos fallado a la sociedad en este sentido. Las víctimas están acudiendo a denuncias públicas por redes sociales porque entre el poder judicial y el ejercicio comunicativo no estamos siendo capaces de darles voz. Las víctimas tienen sus tiempos y sus circunstancias y nuestra sociedad, si quiere terminar con la violencia machista, debe tenerlos en cuenta, respetarlos y actuar en consecuencia.

El sistema está fallando y los números, aunque haya gente que lo niegue, lo demuestran. Es triste que las personas que niegan la violencia de género sólo cambien de opinión si le sucede a alguien cercano, a veces ni aún así. Es triste que muchas personas sólo se conciencien cuando suceden crímenes de sangre. A veces ni aún así. Pero es nuestro deber como comunicadoras seguir trabajando para lograr una información rigurosa, comprometida, inclusiva, alejada del sensacionalismo, que trate esta realidad de violencia como el problema estructural que es, y contando con las víctimas. Es un camino largo y nada fácil, que necesita de apoyo y protección. 

Quiero agradecer al sector de las artes escénicas de Granada su respuesta contundente y rápida a raíz de nuestro reportaje para trabajar en mecanismos que detecten y terminen con la violencia y los abusos sexuales en su sector. Agradecer a la Asociación de Periodistas de Granada la concesión de este premio, por apostar por nuestro trabajo comunicativo. Gracias también a El Salto Diario por confiar en nosotras y apoyarnos en la publicación de esta historia, por ofrecer ese respaldo mediático valiente e imprescindible. Y un abrazo a nuestras niñas, les llamo así cariñosamente, a las mujeres que confiaron en nosotras, ellas son las más valientes de esta historia, con la que espero, han podido respirar un poco más libres.

Acerca de la autora

Susana Sarrión García
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Periodista. Gestiono redes sociales y colaboro en El Salto Andalucía. 'Sin humor, ecología y feminismo, no podemos vivir. Sencillo es mejor'.