En el marco del III Congreso Internacional Feminista Ciudad de Armilla, Comunicadoras Granada ha realizado una serie de entrevistas a algunas a las protagonistas y ponentes del mismo compartiendo sus experiencias, reflexiones y aportaciones.
Tuve la gran suerte de poder mantener una conversación telefónica con la humorista feminista Patricia cuyo humor es el «puñetazo en la mesa». (*)
Su perfil es único porque utiliza la comedia negra y combativa para hacer pedagogía feminista sin filtros. Ella cerrará el congreso con una catarsis necesaria: la risa que nace de la rabia y la verdad. Es Cómica y Guionista, además de valenciana, con una trayectoria larguísima en teatro y televisión (ha pasado por Comedy Central, Late Motiv o La Resistencia). Su estilo se aleja del humor blanco; ella hace lo que llama «humor para valientes».
Patricia no solo cuenta chistes, disecciona la realidad. En sus monólogos (como Desaparezca de aquí o Cabeza de chorlito) aborda temas como el miedo a caminar solas, la presión estética, la maternidad impuesta, la religión y el patriarcado más rancio.
Sostiene que el humor es un arma de defensa propia. Si somos capaces de reírnos de lo que nos oprime, le quitamos poder al opresor.

Patricia, dices que el humor es un arma. ¿Es la risa un espacio donde las mujeres podemos decir verdades que de otra forma nos harían parecer ‘histéricas’ o ‘exageradas’ ante la sociedad?
Es una forma un poco más segura de expresarte siempre se ha dicho que si les vas a contar una verdad asegúrate de hacerles reír primero.
Últimamente se dice que ‘ya no se puede hacer chistes de nada’. Sin embargo, tú haces chistes de todo lo que el patriarcado considera sagrado. ¿Dónde sientes que hay más censura, en los teatros o en la mirada de quienes se ofenden cuando una mujer recupera el micrófono para reírse del sistema?
Siempre hay un interés en que en que la gente que opina diferente a ti no hable, no sé por qué tenemos este interés, la verdad es que me cuesta comprenderlo. Las redes sociales han venido a democratizar esto, lo que antes pensábamos que era un arma solo de los poderosos ahora nos damos cuenta de que a cada uno y a cada una de nosotras preferiríamos no tener que escuchar aquello que nos ofende o sea que es algo propio de los seres humanos el hecho de querer silenciar las opiniones que nos contrarían.
¿Cuál crees tú que es tu público potencial, te sorprende alguna vez cuando miras al público y descubres a gente variopinta que no esperabas?
Pues yo tenía alguna idea muy clara de quién era mi público potencial, pero últimamente como yo ya no sé si soy de izquierdas, si soy de derechas, si soy nazi o si soy feminazi, ¿sabes? no sé, es como que está rara la cosa, en los mismos círculos en los que antes se me aplaudía pues ahora a veces se me abuchea, y viene gente a verme gente que yo jamás sospeché, así que estoy un poco desconcertada, pero por regla general las mujeres de una cierta edad.
¿Te refieres a las que estamos entre el cuarto y el quinto piso?
Claro, las que ya tienen unas experiencias, unas lecturas y unas vivencias y unas reflexiones y pelo en la barbilla y en los pezones (risas)… esas son las mías.
¿Y cuáles son tus haters potenciales, te critica a gente que a lo mejor tampoco te esperabas?
Casi siempre suelen ser hombres enfadados, pero depende también del tema que trates, si por ejemplo se sube un video en el que salgo hablando de prostitución, que a mí me parece violencia sexual, entonces la gente que está a favor de la regulación de la prostitución o quienes lo llama “trabajo sexual” se ofenden mucho, y esto pasa en todos los sexos, en todas las edades e incluso en orientaciones políticas. Para mí es sorprendente no pero bueno ya sabemos que está todo “movido”, los límites están como diferentes, siento que yo no he cambiado tanto, pero a lo mejor es al revés a lo mejor está todo igual la que sea la que se ha escorado mucho he sido, aunque no creo porque sigo yo sigo diciendo las mismas cosas.
¿Sientes que ha habido evolución o involución en los temas que tratas a diario en el escenario desde que empezaste hasta ahora?
Según yo lo veo hay mucha confusión y creo que no hay nada más eficaz que la confusión para para que las raíces se tuerzan. Si tú ya no sabes qué es trabajo y qué es violencia, si tú ya no sabes qué es una mujer, si tú ya no sabes todas esas cosas, si no sabes tampoco cuales son las bases del feminismo pues vamos hacia un sitio que no es hacia el que yo caminaba, entonces hay algunos desencuentros en el sentido de que tú te puedes considerar feminista pro- regulación y venir a ver un show mío que se supone que soy feminista y no nos vamos a entender.
(*) La calidad del sonido impide que esta entrevista se difunda en formato audio como el resto de la serie que ha compuesto la colaboración de Comunicadoras Granada con el III Congreso Internacional Feminista Ciudad de Armilla.
Acerca de la autora
Delia Molina Puerta
Trabaja en el mundo de la comunicación desde hace 20 años. Ha sido locutora en Onda Cero Granada y responsable de los Gabinetes de Prensa de la Diputación de Granada y del Ayuntamiento de Pinos Puente. Actualmente colabora con la Fundación Zayas. Profesional de la comunicación convencida de que "Sin feminismo, no hay periodismo".
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